“Si quieres que te digan algo, pregúntaselo a un hombre;
si quieres que se haga algo, pídeselo a una mujer."
Margaret Thatcher, Primera Ministra de Inglaterra
Si un barco se hunde en el mar, ¿qué grita la gente? Si has visto la película Titanic, sabes que la respuesta es “¡las mujeres y los niños primero!” Esto se dice porque las mujeres tienen el poder de hacer más personas. Adán le dio a su esposa el nombre de Eva porque significa “Madre de todas las personas.” Las mujeres tienen poder y alto valor.
La Biblia es el único libro sagrado que identifica esto; Jesús es prueba de que Dios valora a la mujer, cada vez que Jesús se relaciona con una mujer, la trata con respeto y dignidad, sin importar su posición en la sociedad; prostitutas, endemoniadas, viejas y marginadas, jóvenes y vulnerables, todas las mujeres fueron tratadas con dignidad, respeto e incluso amor por Jesús en su vida y también en su muerte. Él murió por ellas. El Apóstol Pedro dice que son coherederas de la salvación.
También se muestra que las mujeres son las discípulas más fieles de Jesús. En el Evangelio de Marcos, fueron las mujeres junto con un centurión romano quienes valientemente se quedaron para ver morir a Jesús, fueron las mujeres las que se arriesgaron a asociarse con Jesús para ver dónde yacía su cuerpo, fueron ellas las que valoraron tanto a Jesús, que vinieron a embalsamar su cuerpo y descubrieron que no había cuerpo para embalsamar, fueron las primeras en descubrir y escuchar: “Ha resucitado”; fue la mujer samaritana a la que Jesús visitó y ayudó a iniciar la primera iglesia cristiana.
Las mujeres no valen menos en la Biblia, de hecho valen más de lo que entendemos. Según las Escrituras, las mujeres merecen:
Honor especial: aunque reconoce las distinciones de roles, la Biblia distingue a las mujeres para un honor especial. Al esposo se le ordena vivir con sacrificio y valorar la vida de su esposa más que la suya. Las mujeres son muy valoradas por Dios y deben recibir este mismo valor de los hombres. Ellas son la corona de la creación. . .





