Matrimonios Mejores

Las Bienaventuranzas del Matrimonio

Su matrimonio es la sal de la tierra porque preserva la familia y su comunidad. Su matrimonio es la luz del mundo para hacer brillar el amor de Dios. Que su luz brille ante todos los pueblos para que vean su obediencia y alaben a su Padre que está en los cielos.

Las Bienaventuranzas
del Matrimonio

Cuando Jesús vio a las parejas, subió a la ladera de una montaña y se sentó. Se le acercaron sus discípulos y sus esposas, y él se puso a enseñarles, diciendo:

Dichosos los matrimonios que reconocen su propia pobreza espiritual, su necesidad de Dios, porque de ellos es el reino de los cielos.

Dichosos los matrimonios que lamentan sus propias faltas porque serán consolados.

Dichosos los matrimonios mansos y humildes porque heredarán la tierra.

Dichosos los matrimonios que buscan vivir como Cristo porque serán colmados.

Dichosos los matrimonios que muestran misericordia a su cónyuge porque a ellos se les mostrará misericordia.

Dichosos los matrimonios cuyos corazones son puros porque ellos verán a Dios.

Dichosos los matrimonios que son conciliadores, porque ellos serán llamados hijos e hijas de Dios.

Dichosos los matrimonios que se mantienen firmes en su fe porque de ellos es el reino de los cielos.

Dichosos los esposos que son ridiculizados por su fe y engañados, porque grande es su recompensa en el cielo.

Su matrimonio es la sal de la tierra porque preserva la familia y su comunidad. Su matrimonio es la luz del mundo para hacer brillar el amor de Dios. Que su luz brille ante todos los pueblos para que vean su obediencia y alaben a su Padre que está en los cielos.

Han oído que se dijo al pueblo hace mucho tiempo: “No matarás”. Pero yo les digo que cualquiera que se enoje con su cónyuge estará sujeto a juicio. Cualquiera que llame a su cónyuge con un nombre degradante estará en peligro.

Si estas ministrando en tu iglesia local y recuerdas que tu cónyuge tiene algo contra ti, deja tu ministerio y ve y reconcíliate con tu cónyuge; entonces ven y ofrece tus talentos.

Resuelve los asuntos rápidamente con tu cónyuge. No le des el tratamiento del silencio. Hazlo mientras todavía estas con él/ella en lugar de hacerlo en público.

Han oído que se dijo: “No cometerás adulterio”. Pero yo les digo que cualquiera que mira con codicia a otra persona que no sea su cónyuge, ya cometió adulterio con ella en su corazón. Si tu ojo, tu computadora o teléfono te hace pecar, tíralo.

Se ha dicho: “Cualquiera que se divorcie de su esposa debe darle un certificado de divorcio”. Pero yo les digo que cualquiera que se divorcia de su cónyuge, a no ser por infidelidad conyugal, hace que se convierta en adúltero. Por lo tanto, trabaja en tu matrimonio en lugar de rendirte.

También han oído que se dijo al pueblo hace mucho tiempo: No falten a sus votos matrimoniales, sino guardad los votos matrimoniales que han hecho al Señor. Pero yo les digo, que todo lo que digan “Sí”, se haga y todo lo que digan “No”, se haga, sin promesas extravagantes. Solo háganlo.

Han oído que se dijo: Ojo por ojo y diente por diente. Pero yo les digo, no teman a un cónyuge que tiene malas intenciones o simplemente está equivocado. Si su cónyuge lo golpea con malas palabras, demuestre su determinación de no escalar ofreciéndole otra palabra. Y si su cónyuge le obliga a recoger su ropa del suelo, haga un esfuerzo adicional y recoja toda la ropa y otros artículos, incluidos sus cónyuges. Dé a su cónyuge cuando se lo pida y no le des la espalda, sé generoso.

Han oído que se dijo: “Ama a tu cónyuge cuando todo esté bien y odia a tu cónyuge cuando todo esté mal”. Pero yo les digo: Ama a tu cónyuge y ora por él/ella cuando sientas que es tu enemigo o te persigue, para que sean hijos de nuestro Padre que está en los cielos. Dios es imparcial, puede bendecir buenos cónyuges y malos cónyuges. Si amas a tu cónyuge solo en los buenos tiempos, ¿Qué recompensa obtendrás? ¿Qué están haciendo más que otras parejas? Esfuérzate por la perfección, como tu Padre celestial es perfecto.

“No acumulen para sí tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido destruyen y los ladrones se meten a robar. Mas bien, acumulen para sí tesoros en el cielo. No sean esclavos del dinero. Atesora a Dios y a tu cónyuge más que a tu carrera y dinero. Por eso les digo, no se preocupen por su vida, por comer en los mejores restaurantes o por vestir a la última moda. Mira cómo su padre cuida los pájaros y las hermosas flores. Quién puede añadir una sola hora a su vida preocupándose.

Busque primero el reino de Dios y su justicia y todas sus necesidades serán satisfechas.

No juzgue a su cónyuge, o usted también será juzgado. Porque como juzguen a su cónyuge, serán juzgados. Lo generoso que seas con tu cónyuge también se medirá contigo, así que sé generoso.

¿Por qué miras los pequeños defectos de tu cónyuge y no prestas atención a tus propios defectos mayores? ¿Cómo puedes decirle a tu cónyuge que está equivocado a menos que primero te des cuenta de tus propias imperfecciones? Cámbiate a ti mismo antes de pedirles que cambien. Hazle a tu cónyuge lo que te gustaría que hiciera por ti.

Por tanto, toda pareja que escucha estas palabras mías y las pone en práctica es como una pareja sabía que edifica su matrimonio sobre la roca de Cristo. Cuando surjan las tormentas, y lo harán, su matrimonio se mantendrá firme.

Cuando Jesús terminó de decir estas cosas, la multitud estaba asombrada de su enseñanza porque como autor de matrimonios y esposo de la iglesia, tenía autoridad.

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